El arte en Ibagué: un potencial sin desarrollar

Ibagué es un lugar en el que los turistas se enamoran de sus colores y los habitantes de sus riquezas culturales. La capital del Tolima, sin duda alguna, tiene en su riqueza cultural y artística un capital simbólico que se reconoce dentro y fuera del país. Sin embargo, la ciudad musical esconde detrás de sus ocobos, monumentos y comida típica una problemática que muchas veces pasa inadvertida: La lucha económica de quienes quieren hacer del arte una forma de ganarse la vida. 

Surge la pregunta: ¿Por qué Ibagué, siendo la Capital Musical de Colombia, tiene una tasa de empleo informal en las artes? De acuerdo con los registros del  DNP (Departamento Nacional de Planeación) y el DANE, para el tercer trimestre de 2024 en Ibagué: La rama de actividad con la segunda mayor tasa de informalidad fue Actividades Artísticas y de Entretenimiento, con un porcentaje del 73.9%.

 Aunque las expresiones artísticas son aquellas que nos acercan a la esencia de lo humano, lo sintiente, lo emocional, la ciudad no es garantía para quienes tienen propuestas artísticas en la música, la danza, el teatro, entre otras. 

Hoy en día, los artistas consideran ser independientes ya que diferentes centros culturales les cerraron las puertas por la falta de experiencia hasta falta de recursos económicos. Es aquí cuando ellos empiezan a agotar sus esperanzas, la llama que encendía su pasión por las artes se ha empezado a extinguir hasta llegar al punto en donde el método para avivarla son con otras opciones laborales ajenas a sus estudios principales. 

Las artes y sus distintas expresiones deben ser consideradas como formas de comprender el mundo. A veces las artes se manifiestan desde los colores, las texturas, las notas musicales y las puestas en escena. Para la ciudadanía ibaguereña las artes pueden constituirse en una manera sana de enfrentar el día a día y tal vez, a través de ellas, encontrar algo de sosiego, en una ciudad con cifras alarmantes de salud mental y suicidio. 

Es por ello, que cuando caminemos en el centro de la ciudad y en cada esquina vemos un hombre con una máscara tocando con un par de baquetas y botellas, a unos jóvenes con platillos y tambores, una mujer cantando sus penas en baladas o hasta un hombre de rodillas con sus manos llenas de óleos y aceites; preguntémonos: ¿por qué algo tan hermoso para todos los sentidos es tan infravalorado laboralmente?.

Por Sofía Grajales Enamorado 

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