Una cabalgata difícil en el llano

A veces el fútbol es de esas películas donde el protagonista empieza perdiendo, todo parece estar en su contra y cuando uno ya está pensando en apagar el televisor llega el giro del guion. Eso fue lo que pasó con el Deportes Tolima en Villavicencio. El Pijao comenzó abajo en el marcador, pero terminó remontando 2-1 a Llaneros en el Bello Horizonte y se llevó tres puntos que lo mantienen en la parte alta de la Liga BetPlay II-2026.Los locales pegaron primero al minuto 18. Néider Ospina recibió, levantó la mirada y sacó un zurdazo desde media distancia que con Neto Volpi desubicado terminó en el fondo de la red. 1-0 y la de casi siempre para Tolima, remar contra la corriente. Pero por fortuna a Tolima no le tomó demasiado tiempo reaccionar.

Cinco minutos después llegó una de esas jugadas que parecen estar ya pensadas por el escritor para complicarle la vida a cualquiera. Sebastián Guzmán tuvo la oportunidad desde el punto penal, pero Romaña adivinó el cobro. Sin embargo, apareció esa frase cliché de “el fútbol a veces da segundas oportunidades” y Mariachi estuvo atento al rebote para empujarla y poner el 1-1.

Con el empate, el partido se convirtió en una pelea (no muy buena) en la que ambos van a buscar. Llaneros intentaba volver a ponerse arriba y el Tolima buscaba la manera de darle la vuelta. Sebastián Oliveros movió por fin sus fichas bien en mucho tiempo y mandó al campo al mexicano Sergio Aguayo y Jorge Hurtado, dos cambios que terminarían siendo importantes para el final.

Al minuto 65, Jorge Hurtado apareció de cabeza para asistir dentro del área y Sergio Aguayo se elevó para conectar y marcar el 2-1. Estos dos, que habían ingresado desde el banco, necesitaron apenas unos minutos para pagar la confianza con gol y darle al visitante la ventaja que estaba buscando.

Con el resultado a favor tocó hacer lo que en el fútbol colombiano muchas veces vale tanto como marcar; sufrir. Llaneros intentó encontrar el empate, pero el Tolima resistió y protegió la ventaja hasta el pitazo final. Esta vez no hubo drama de último minuto ni necesidad de mirar el reloj cada diez segundos (o bueno, tal vez si un poco)

Más allá del resultado, el partido deja algo importante para el equipo, carácter. Tolima demostró que sí es capaz de reaccionar cuando las cosas no salen como se quiere y que también sabe ganar partidos incómodos, de esos que no necesariamente se resuelven con fútbol bonito, sino con personalidad. Esperando por supuesto que esto también aparezca frente a rivales de mayor nivel.

Con esta victoria, el Vinotinto y oro llegó a 16 puntos y se acomodó en el segundo lugar, apenas por detrás de América de Cali.

Quizás no fue una película de premio Oscar. Tampoco hacía falta. En una Liga donde cada punto empieza a pesar como ladrillo, remontar de visitante y regresar a Ibagué con los tres puntos también es una forma de hacerse sentir.

Por: Gabriel Parra

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